Me pregunto ¿qué hubiera hecho para consolidar "mi proyecto totalitario" e ingresar triunfando al oriente de Bolivia cargado en los hombros de mis detractores?
Lo primero sería repasar y estudiar los consejos de un viejo amigo asiático: Sun Tzu, en su Arte de la Guerra, con más de dos mil años de historia y de lectura...
Me pregunto ¿qué hubiera hecho para consolidar "mi proyecto totalitario" e ingresar triunfando al oriente de Bolivia cargado en los hombros de mis detractores?
Lo primero sería repasar y estudiar los consejos de un viejo amigo asiático: Sun Tzu, en su Arte de la Guerra, con más de dos mil años de historia y de lectura. Después repasaría los apuntes de un gran moralista, que ha sido vilipendiado por los falsos moralistas, Nicolás Maquiavelo. Por último, para estar más cerca de la modernidad no podría dejar de preguntarle a Karl von Clausewitz como conseguir la paz después de la guerra que desataré cuando implemente el régimen neocomunista y racista del indigenismo; ya que la "guerra constituye en un acto de fuerza que se lleva a cabo para obligar al adversario a acatar nuestra voluntad" como él mismo describió.
Para ganar la guerra, lo más fácil sería confundir a mis enemigos --la media luna-- más aun si no tienen táctica ni estrategia o si entre ellos existen egoísmos, riñas, celos y malentendidos. Si no los hay los crearía para debilitarlos, utilizando a la carroña y a los traidores de su propia causa.
En la media luna, tendré que empezar con los departamentos más débiles para terminar con la estocada final al más fuerte: Santa Cruz. Después de rodearlo les infundiré temor y miedo, con la moral baja no existe ejército que esté dispuesto a luchar con todas sus fuerzas. Tendré que cuidar los límites de esta táctica para que no se sientan perdidos ni humillados, porque lucharían como una fiera sabiendo que de todas formas van a morir.
Siempre les daré esperanza de sobrevivencia para que cuiden su vida, dejaré una puerta de escape y cuando triunfe les perdonaré la vida: mi magnanimidad, logrará que sean mis vasallos hasta su muerte.
Mi táctica será el llamado al diálogo. Daré pequeñas concesiones o muestras de apertura. Incluso, luego de haberme negado férreamente a devolver el impuesto directo de hidrocarburos (IDH) o las modificaciones a la Constitución que aprobaré; les devolveré su IDH les modificaré la Constitución y le daré más de lo que me pidan, para que piensen que estoy perdido, confundido y con problemas para sostener mi poder.
Ganaré un preciado tiempo mientras se cumplen mis tácticas para la batalla final. Luego le quitaré todo nuevamente, esa es mi estrategia.
Paralelamente tendría que matar a las gallinas de huevos de oro, para que no dé recursos a los movimientos regionales y opositores. Quebraría a los aliados de mis enemigos: los empresarios. Rompería las reglas del libre mercado, sobre todo del mercado competitivo; no los dejaría exportar o importar bienes, les pondría trabas burocráticas, cobraría más impuestos o los acosaría con los mismos, no les aprovisionaría o le racionaría el diesel y la gasolina para que no puedan sembrar ni trabajar, compraría bienes y productos que hacen mis enemigos para venderlos subsidiados a los pobres del oriente, de tal manera quedarían quebrados, y yo con una base social ancha.
Maquiavelo decía que un príncipe prudente debe imaginar un modo en el que sus ciudadanos, siempre y en cualquier circunstancia, tenga la necesidad del Estado y de él: así siempre le serían fieles. Sería el salvador de los pobres
¡Billetera mata galán! Lección Nº 1 "el hambre se come a los principios, la ideología y la razón, después de comer se limpia la boca con un provecho".
A quienes no pueda quebrar los compraría con favores o adulos para que amasen más fortuna y crean que el régimen está a su favor. Les haría creer que ellos son lo más inteligentes y avezados por sus decisiones y emprendimientos, que sin no son ellos serán otros ¡mejor ellos! Los dotaría de concesiones estatales de obras públicas; la Agencia Boliviana de Camino quedaría a su disposición para que puedan construir carreteras con o sin sobreprecio, eso no importa para mi batalla final.
A los jefes de los partidos políticos opositores los mandaría a negociar al extranjeros contratos petroleros o de otro tipo, entre el Estado boliviano con Estados amigos o con empresarios extranjeros. Por último que negocien con las transnacionales la nacionalización de las empresas estatales en Bolivia. Les diría que yo soy un ignorante y ellos tienen la experiencia para hacerlo, serían mis representantes y les daría una gran comisión por sus logros "patrióticos". Como yo no sé inglés no podré negociar con las transnacionales, aseveraría. Además de perdonarles cualquier juicio de responsabilidad --si los tuvieran-- por sus trabajos prestados al régimen. Les haría creer que en las próximas elecciones ellos tendrían la oportunidad de asumir el poder --porque soy democrático-- y ese dinero ganado les serviría para organizar a sus partidos políticos y su masa clientelar en un futuro mediato.
Un príncipe, decía Maquiavelo, puede obrar ciertamente sin los mismos magnates, ya que puede hacer otros nuevos y deshacerlos todos los días, así como darles crédito o quitárselo a su antojo.
Como los bonos no me han funcionado tanto, deberé ser más creativo. Daré telefonía fija, agua y luz eléctrica gratis, puesto que los servicios básicos son un derecho humano; ésta incluida en mi agenda destruir el sistema cooperativo que va en contra del sistema comunitarista que pretendo imponer.
El cooperativismo tiene que ser destruido, porque es un discurso que si mis opositores saben canalizarlo al pueblo con los resultados que han obtenido en Santa Cruz, estaré perdido. El cooperativismo ideológicamente es un aliado del emprendimiento privado y puede destruir el socialismo que pretendo implementar ¡Qué más socialista que el cooperativismo! Por eso deberá morir sin contemplación.
Todo esto se hará en la media luna para conseguir y ejercer el poder por 500 años en todo Bolivia, y poder colonizar el oriente con mis vasallos; pero ¿como mantendría a mi ejercito y hordas con la moral alta dispuestos a lograr los objetivos y triunfar en la batalla final y decisiva?
Sun Tzu aconseja tener cinco elementos esenciales para la victoria: el camino, el terreno, el líder y la disciplina. Condiciones sine qua non para avanzar y aplastar a mi enemigo.
Veamos. El camino, significa inducir al pueblo a que tenga el mismo objetivo: destruir a los oligarcas y terratenientes del oriente, que se oponen al cambio con la nueva constitución. Ocupar las tierras fértiles del oriente por nosotros los pobres del occidente y eliminar a los ricos descendientes de españoles y europeos que nos explotaron en 500 años de opresión. El camino es el discurso político: lo tengo.
El terreno, significa si tengo las rutas expeditas y a mí disposición para transportar todo lo que mis electores y vasallos necesiten, a nivel interno y externo para la guerra, una vez iniciada esta. ¿Podré dar alimentos y energía, a mi pueblo --occidente de Bolivia?
Si existiese vías trancadas en la media luna podremos utilizar las rutas de Chile y Perú para comerciar y abastecer a mi imperio, además abaratar los costos liberando las fronteras de aranceles. En último recurso sería la vía aérea: Argentina, Chile, Perú, Venezuela, Ecuador vía La Paz. El contrabando con la nueva y fuerte burguesía contrabandista y sus milicias estarían a mi disposición protegiendo las rutas terrestres y la Fuerza Aérea Boliviana los cielos para abastecer al régimen.
No hay duda que líder esta: Soy yo (Evo Morales). He logrado mitificarme de tal manera que la gente está dispuesta a morir por mi lucha, por su revolución, por el cambio prometido. Si muero en el camino, me construirían templos y me adorarían, donde cualquiera que asuma el liderazgo conseguiría todo en mi nombre. Soy el nuevo redentor en Bolivia y con mi trágica muerte crearían una religión.
La disciplina es lo que más me ha costado, cerca de diez años de trabajo, pero está lista para ser usada. La experiencia de mis asesores y seguidores que han pasado por la guerrilla, el troskismo, el estalinismo y maoísmo los han disciplinado. Verdaderamente tengo un ejército inquebrantable.
En cambio ellos solo tiene una palabra: Autonomía. Como diría Maquiavelo "por eso ocurre que todos los profetas armados triunfaron y los desarmados sucumbieron. A todo lo dicho se agrega la veleidad de las masa; es fácil convencerla de una cosa, pero difícil mantenerla alineada."
El enemigo no tiene disciplina, no tiene líder, camino ni terreno. Un ejército victorioso gana primero y entabla la batalla después; un ejército derrotado lucha primero e intenta obtener la victoria después, explica Sun Tzu.
Solo falta el día y la hora de la batalla final. Se equivocan mis enemigos y detractores si piensan que es el referéndum para aprobar mi constitución, esa ya está aprobada; está siendo ejecutada disciplinadamente con 808 proyectos del Plan Nacional de Desarrollo y más de 3000 millones de dólares para conseguir todo lo que describo en este artículo y en la Constitución que implementaré. La inflación, el fortalecer el peso boliviano y devaluar del dólar, la escasez de combustible, la supuesta mala gestión, está todo fría mente calculado. Poco a poco destruiré a mi enemigo y a ti.
La batalla final, será pues aquel día en que tú no puedas escribir ni leer esto si no es con mi consentimiento. Es decir, ya será demasiado tarde pues te habré ganado y no te has dado cuenta.
Walter Javier Arrázola Mendivil
Lic. en Ciencias Jurídicas Magister en Derecho, Economía y Políticas Públicas.Diputado Nacional
Gentileza www.hoybolivia.com
miércoles, 10 de septiembre de 2008
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